Para muchos nombrado con
gran respeto y admiración y para otros con rencor y desilusión. Fue gran hombre
astuto e inteligente que buscó la manera de llegar al poder, logrando ser un
presidente que la sociedad recordaría por mucho tiempo.
Muchas personas creían y
confiaban en él, pero algunos cambiarían de parecer sin siquiera imaginar lo
que el destino les tenía como sorpresa. Este gran señor modernizó al
país, y esto fue un avancé ¡claro que sí!. Trajo al país el ferrocarril como
medio para transportar recursos, mercancías y personas. Introdujo la energía
eléctrica y con esto la posibilidad de tener muchos aparatos de lo que en aquél
entonces eran de países civilizados y modernos, el teléfono, la cámara
fotográfica, la radio, el cine, entre otros, que vinieron a sorprender
totalmente a los habitantes de la época.
Sin embargo el pueblo creció
y sólo algunos tuvieron la oportunidad de gozar de aquellos privilegios que
tenía la modernización. Fueron grandes los avances pero también se marcaron
gravemente las diferencias entre pobres y ricos, las clases sociales bajas
claro que no podían disfrutar de la modernidad de su país.
De las decisiones de Don
Porfirio Díaz, de las más claras fue invitar a extranjeros a que vinieran con
sus empresas a nuestro país. Claro que esas empresas les dieron empleo a muchos
mexicanos ¿Pero a qué costo? Se aprovechaban de los recursos de México y
también explotaban a los trabajadores, que lo único que buscaban era el
sustento de sus familias teniendo que aguantar malas condiciones de trabajo.
El rico gozaba a costillas
de los pobres, los más desfavorecidos trabajaban duro, sufrían de maltratos,
creo que es por eso que se dice “trabajaban de sol a sol” adultos, jóvenes y
niños, todos por igual sin importar edad ni sexo. Y ¡Pobre del que se quejara!,
¡Pobre del que estuviera cansado de su situación y lo hiciera saber!, más rápido
que mencionar la palabra rápido, era callado a base de golpes y castigos, era
su realidad y tenía que aguantarse.
Muchos dicen que Díaz se
dejó llevar por la ambición, se olvidó de que en México también había pobres,
ser tan poderoso cambio su forma de pensar y ver las cosas, hacía su voluntad
de manera autoritaria violando las leyes del país. Su lema “la no reelección”
se lo llevó el viento, ¡Tánto así! Que siguió elegido por más de 30 años.
¿Qué tanto aguanta un pueblo
estar sometido a la fuerza? ¿Qué se puede hacer en este caso para acabar con
esas injusticias? ¿El avance de la nación realmente fue un avance?.
No hay comentarios:
Publicar un comentario